7 problemas en ventas que no debemos dilatar

7 problemas en ventas que no debemos dilatar

Hay muchas clases de problemas. Hay algunos problemas relacionados con las ventas que no envejecen nada bien, es decir que es mejor tratarlos en cuanto tenemos ocasión para despacharlos lo más rápido posible, porque de lo contrario, su situación se irá agravando con el tiempo.

Sustituir a nuestros compañeros

Queremos ser jugadores de equipo y ayudar al equipo. Así que cuando vemos a nuestro equipo de ventas, tendemos a pensar que debemos saltar a la cancha y ayudarles haciendo su trabajo. Pero así es exactamente como generamos en problemas. Cuando hacemos su trabajo, suceden dos cosas.

Primero, nadie siente que tiene que hacer un cambio en sus procedimientos, en parte porque siempre les rescatan. Segundo, nadie nos va a devolver el favor y hacer nuestro trabajo.

Ayudar, orientar y aconsejar siempre es bienvenido, pero no debemos realizar el trabajo de otro.

Dejar que las relaciones se deterioren

Nos hemos quedado rezagados. Nos hemos distraído y no hemos cogido el teléfono durante tanto tiempo que apenas recuerdan nuestro nombre. Una vez que nos quedamos atrás, es muy difícil restaurar la relación que habíamos cimentado meses antes.

Cuanto antes cojamos el teléfono de nuevo y volvamos a programar las reuniones y conversaciones que nunca deberíamos haber abandonado, más rápido podremos restaurar la salud de nuestras relaciones. Cuanto más tiempo nos lleve actuar, peor se pondrán las cosas. Incluso alcanzando un punto de no retorno. Nunca debemos llegar ahí.

No mejorar nuestros defectos

Probablemente no seamos buenos en diversas competencias que además son muy importante para nuestro desempeño. Y no hemos hecho el trabajo necesario para mejorar en ellas, pecando en ocasiones de timidez para pedir ayuda, creyendo que eso es negativo.

Lo que realmente es negativo es mantener esos defectos y no mejorarlos, lo que probablemente conduzca a empeorar la situación.

Formamos de manera continúa para subsanar nuestros defectos y mejorar nuestras capacidades es el mejor camino para mantenernos en forma y convertirnos en mejores profesionales de las ventas.

No hacer lo que más nos motiva

Es posible que seamos profesionales preparados, con la capacidad de aportar mucho valor a nuestra empresa y a nuestros clientes, pero que nos encontremos en un papel para el que no estás preparados o para el que hayamos perdido la motivación.

No estamos contentos con nuestro trabajo, nos damos cuenta de que nuestro entusiasmo previo para este desempeño estaba equivocado. Nuestra frustración continuará hasta que pidamos que nos consideren para otra tarea, aquella en el que consideremos que podemos hacer un mejor trabajo, ser más valiosos para nuestra empresa, recuperar la motivación.

Tener una mala actitud

Nada bueno viene de una mala actitud. Nada. El cinismo no es solo una mala actitud, es que no aporta nada para mejorar las cosas, ni es útil para mejorar los resultados.

Una persona con malas actitudes es propensa a repeler a las personas positivas y esto suele desembocar en cosechar malos resultados. Estos continuarán hasta que se decida a cambiar su actitud.

Si estás en esta situación, no te asustes, como casi todo en la vida se puede revertir con la formación, entrenamiento y trabajos apropiados para ello.

No ser responsable

Lo único que nos hará perder de manera irrevocable la relación con un cliente es evitar la responsabilidad de los resultados de los que somos responsables, especialmente si somos nosotros quienes hemos vendido esos resultados.

Si llegamos al punto de no asumir la responsabilidad de los retos por los que nuestro cliente está luchando, hemos perdido al cliente, aunque aún no nos hayamos dado cuenta.

Solo creyendo realmente en las soluciones que el producto o servicio que hemos vendido les generará a nuestros clientes y acompañándoles en esa camino hasta su consecución estaremos siendo responsables con la relación que hemos generado con ellos.

Decirle al cliente lo que quiere oír

Puede que queramos colarle una venta a nuestro cliente diciéndole solamente lo que quiere oír. Sin embargo, siempre es mejor decirles la verdad, incluso cuando la verdad es que están equivocados y nunca van a conseguir lo que quieren de la manera en que lo plantean.

Como dijo Churchill, la diplomacia es decirle a alguien que se vaya al infierno y que espera con gusto el viaje. Este es la clave: una vez que le prometemos a nuestro cliente algo que no puede cumplir, ellos creerán que les mentimos para ganarnos su confianza. Y llegados hasta punto, les habremos perdido.

En vez de eso, debemos ser tan buenos vendiendo para poder hacerlo desde la verdad, pues así nunca les decepcionaremos al pensar que les hemos engañado.

Si nos dedicamos a las ventas y tenemos uno de estos problemas, o uno parecido, debemos resolverlo lo antes posible, porque si no lo hacemos, lejos de mejorar con el tiempo, irán empeorando.

Te recomiendo sentarte a pensar durante 15 minutos en cada uno de tus principales clientes y evaluar si pudieras estar viviendo alguna de estas situaciones, para así poder solucionarlo desde ya mismo. Recuerda que en el trabajo, los problemas, no son problemas, son trabajo, así que pongámonos manos a la obra.

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2 comentarios en “7 problemas en ventas que no debemos dilatar

  1. 7 pecados capitales bien expuestos. En cuanto a «Decirle al cliente lo que quiere oir» es un mal demasiado común, que muchas veces procede del miedo al «no». En realidad, decirle al cliente «esto no es posible» hace que ganemos credibilidad cuando lo reforcemos con otro aspecto positivo de nuestro producto o servicio.

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